«Las piezas sobre hojalata de 1968 revelan a un joven artista que estaba intentando atravesar los límites tradicionales del cuadro, el artista analiza el comportamiento material y la evolución física del objeto arte, sus aspectos procesuales y espaciales. En toda la obra es fundamental el tema de la memoria, las huellas que se van acumulando, los accidentes que propician la meditación sobre el tiempo. Estas chapas golpeadas y agujereadas, dan la impresión de que se hubiera disparado sobre ellas. El artista explora las texturas hasta llevar al extremo la idea de pintura matérica. Primero comenzaba haciendo un relieve, luego pintaba encima y finalmente tapaba todo lo que no le interesaba. El comportamiento del material determina las texturas; los golpes, las hendiduras y los pliegues imponen el camino del cuadro. En buena medida esta acción pictórica no estaba controlada, sino que eran accidentes, efectos y acciones sobre los que aplicar color o depurar resultados. La imagen es una realidad entre paréntesis».
Fragmento de texto de Fernando Castro